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Categoría: Parapscología

Palacio de Linares

yurei 01/09/2007 @ 23:35

El 29 de mayo de 1990 nos despertábamos con la noticia: “Hay fantasmas en el palacio de Linares”. Los informativos matinales de todas las emisoras de radio emitían unas supuestas psicofonías grabadas en el interior del inmueble.

Puedes ver el video de este mismo tema en Cuaro Milenio, pinchando aqui.

“Mi hija Raimunda, nunca, nunca, oí decir mamá”, “Mamá, mamá, yo no tengo mamá, mamá” o “Fuera, fuera” eran algunos de los contenidos de las “sorprendentes” grabaciones.

De inmediato, la antigua leyenda del edificio parecía cobrar vida de nuevo. Fuimos varios los investigadores que decidimos solicitar permiso al Ayuntamiento de Madrid para comprobar si los fenómenos referidos eran auténticos o, por el contrario, un burdo montaje.

Antes de dar paso a la exposición de nuestra investigación y vivencias en tan misterioso lugar, es preciso que hagamos un poco de historia.

En 1872 el primer marqués de Linares, José de Murga, adquiere el solar donde se construye el palacio. El marqués se casa con Raimunda Osorio y Ortega, en realidad su hermana. Años atrás, hacia 1830, el padre de José y patriarca de la saga, Mateo de Murga, había mantenido una apasionada relación con una bella cigarrera. Fruto de este amor nació en secreto Raimunda.

Quiso el destino que los dos hermanos se conocieran y enamoraran. Enterado don Mateo de los sentimientos de su hijo José hacia su hija ilegítima, decide enviar a éste a Londres con el fin de abortar un posible matrimonio. Sus esfuerzos fueron inútiles. José regresó a Madrid y se consumó el casamiento.

Fallecido ya el padre del marqués, los cónyuges se enteran de su verdadera condición de hermanos a través –según la opinión de la mayor parte de los estudiosos- de una carta dejada por éste a su hijo. Es aquí cuando empieza la tragedia de los marqueses de Linares y su triste vida en el interior del palacio, y la leyenda que, todavía hoy, no se ha logrado esclarecer por completo.

Se cree que el Papa León XIII concedió al incestuoso matrimonio una bula que les permitió vivir bajo el mismo techo pero en castidad, aunque hasta el momento no se ha encontrado certificación expresa del documento papal. Lo cierto es que ambos, José de Murga y Raimunda Osorio, declararon en su testamento no tener hijos ni posibilidad de tenerlos.

¿Qué ocurrió entonces con su enorme herencia? Es en este punto donde aparece la figura, casi espectral, de la niña Raimunda. ¿Quién era? Oficialmente fue la hija de Federico Avecilla, administrador principal del marqués. Avecilla llamó Raimunda a su hija, de la que no se sabe si fue legítima o bastarda.

Lo que sorprende es que la niña fue declarada “heredera universal” del título y fortuna de los marqueses de Linares. Cabe preguntarse si fue, en realidad, fruto del matrimonio incestuoso y ocultada tras conocerse la auténtica condición de sus padres. Algunos estudiosos afirman que Raimundita fue enviada entonces a un hospicio para encubrir el escándalo y que regresaba al palacio con frecuencia, siempre alejada de sus moradores en dependencias aisladas para ver a sus padres.

Y dejo ahora una pregunta en el aire: Si los marqueses no tuvieron una hija, ¿con qué fin ordenó el marqués construir una casa de muñecas en el jardín de la lujosa mansión?

El mes de mayo de 1990 llegaba a su fin. Unas “inéditas” psicofonías habían logrado que los investigadores de lo paranormal centráramos nuestra atención en este inquietante edificio enclavado en la Plaza de la Cibeles en Madrid. Las psicofonías, todo hay que decirlo, parecían no ser auténticas. Pero la leyenda de “casa encantada” del palacio, que databa de las primeras décadas del siglo, nos impulsó a investigar in situ los fenómenos paranormales que, según se comentaba, ocurrían en su interior.

Tras solicitar el permiso correspondiente a don Enrique Villoria, Concejal de Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid, se nos concedió visitar el lugar y realizar las investigaciones pertinentes.

El 5 de junio de 1990, unos minutos después de las diez de la noche, nuestro equipo de investigación, compuesto por Pedro Esteban (ingeniero de telecomunicaciones), Enrique Muro (periodista e investigador), Fernando Vázquez (locutor de radio y TV) y quien esto escribe, nos dispusimos a cruzar el jardín que daba acceso a la puerta de entrada al palacio.

Como todavía no se habían iniciado las obras de acondicionamiento para establecer en el lugar la actual Casa de América, nos encontramos con un edificio de finales del siglo XIX. Los vigilantes del lugar nos comentaron que el interior del inmueble estaba prácticamente sin tocar, tal y como lo habían dejado los marqueses al morir. Lo cierto es que, en casi un siglo de historia, nadie había vivido allí o, tal vez, nadie había querido instalarse en el lugar a tenor de la lúgubre leyenda que pesaba sobre sus corredores y habitaciones.

Tras la muerte de José de Murga –primer marqués de Linares- lo adquirió la familia Villapadierna. Después de la Guerra Civil fue alquilado por la compañía naviera Transmediterránea, quien se lo vendió a la Confederación de Cajas de Ahorros. La empresa Teseo, S.A. adquirió también la mansión. Finalmente el empresario Emiliano Revilla lo compró y éste lo vendió al Ayuntamiento de Madrid para inaugurar finalmente la Casa de América.

Curiosamente, a pesar de haber pasado por varias manos, nadie ha vivido allí jamás desde la muerte de los marqueses a principios del siglo XX. Nosotros, tras casi nueve décadas, nos encontrábamos ante el escenario de los hechos, junto a los sillones, tocadores, mesas y cuadros que acompañaron a sus moradores.

Después de cruzar la puerta de entrada y tras subir por una lujosa escalera de mármol o escalinata principal, llegamos a la segunda planta, donde -según la mayor parte de los testigos- se desarrollaban todos los fenómenos paranormales.

El palacio estaba completamente a oscuras. Nuestra única iluminación eran nuestras linternas y las de los vigilantes que nos acompañaban. Llegados a la segunda planta del edificio, decidimos instalar en algún punto nuestra “base” con el fin de comenzar la investigación.

En todo el inmueble se encontraban: un equipo de la Cadena SER, el grupo de investigación Unidad Cero, unos redactores de Onda Madrid y nosotros.

Los primeros se encontraban encerrados a cal y canto en el despacho del marqués. La puerta de acceso a la estancia había sido precintada, ya que, como pudimos observar a través de su mirilla, realizaban una sesión de espiritismo, con una médium en pleno trance. La copa colocada sobre el tablero se desplazaba a una velocidad de vértigo y la médium pronunciaba palabras en tono imperativo. Estos compañeros, al igual que el resto, abandonaron el palacio apenas pasada la medianoche. Y allí estábamos nosotros cuatro, dispuestos a salir de dudas. ¿Era auténtica la leyenda de “casa encantada” de la mansión? –nos preguntábamos en aquellos momentos...

Iniciamos nuestro recorrido por todas las galerías y estancias. Queríamos familiarizarnos con el lugar. Eran tantas las habitaciones, tan numerosos sus corredores, tantos sus rincones que deseábamos conocer con exactitud el escenario de nuestro trabajo. En aquellos instantes retrocedimos al siglo XIX. Lujosas columnas de mármol, pisos de marquetería, delicados tapices, estatuas de bronce, suntuosas lámparas de cristal, sillas y sillones raídos por los años... todo hablaba. Cada paso era una mirada al pasado, un revivir el tiempo ya ido.

Estábamos embebidos en tanto asombro, cuando uno de nosotros propuso entonces subir a la azotea. Fue cuando vivimos nuestro primer fenómeno paranormal dentro del palacio. Pasaban algunos minutos de las doce de la noche. Subíamos a la última planta a través de una estrecha escalera de servicio de madera, los cuatro, uno detrás del otro.

El primero, Pedro Esteban, alumbraba a los demás con una potente linterna, la única de la que disponíamos en aquellos momentos. De repente, como un torbellino, nos traspasó una violenta corriente de aire frío, muy frío, que se prolongó por unos segundos. Nos quedamos inmóviles. Fue entonces cuando se apagó súbitamente la linterna. Pensamos que Pedro la había apagado para darle más misterio a la experiencia recién vivida, pero no, él no había tocado el interruptor.

Para que no surgiera la histeria colectiva, nos tranquilizamos mutuamente y fuimos subiendo los escalones, alumbrados por nuestros mecheros, pero la experiencia no acabó ahí. Tardamos en llegar dos minutos y, al alcanzar la azotea y salir al exterior, la linterna se encendió de nuevo.

¿Explicación? Ninguna causa natural provocó ninguno de los dos fenómenos. Ni la termogénesis, que es un cambio brusco de temperatura y que se da con frecuencia en las “casas encantadas”, a veces en forma de corrientes o soplos de aire fríos, ni la fuga de luz en nuestra linterna, tuvieron un origen natural. Faltaban unos días para iniciarse el verano, hacía calor y no había corrientes de aire y, mucho menos, frío.

La linterna era nueva y las pilas también. La fotógrafa Lola Heras y Antonio José Alés, entre otros testigos, también experimentaron este fenómeno en su visita al palacio pocos días después. Nuestra investigación continuó con más motivación, ya que lo que acabábamos de vivir evidenciaba que algo fuera de lo normal ocurría entre las paredes del lugar.

El segundo fenómeno paranormal llegó a la 1 y 12 minutos de la madrugada. Nos hallábamos a oscuras, expectantes, ante la entrada de la capilla. Habíamos dejado grabando un magnetófono con el fin de obtener psicofonías. El silencio era total. Y como surgido de todos los rincones del edificio, retumbó, por espacio de varios segundos, el llanto desgarrador de un niño.

Nos quedamos petrificados.

¿El llanto de un niño? –nos preguntábamos intentándonos convencer unos a otros. Tras el llanto se hizo de nuevo el silencio, llanto que recogió nuestro micrófono y que guardo en mi archivo personal. Pero todavía nos aguardaban ciertas “sorpresas”...

Caminábamos por el corredor principal de la segunda planta. Pedro Esteban y Fernando Vázquez iban delante. Enrique Muro y yo les seguíamos. Andábamos pausadamente, sin hacer ruido, casi sin musitar palabra alguna.

De repente, al igual que ocurriera con el llanto, surgieron unos tétricos y desconcertantes sonidos musicales, como de órgano antiguo. De nuevo, el grupo se paró. ¿Lo habéis oído? –pregunté. Nos quedamos unos segundos intentando adivinar de dónde venían aquellos acordes.

Fue inútil. La música se desvaneció en unos instantes... ¿Un órgano en el palacio de Linares? He recogido con el paso del tiempo más testimonios de personas que han visitado o trabajado en el lugar y que han vivido la misma experiencia. También éste es un fenómeno relativamente frecuente en las “casas encantadas”. Los acordes quedaron igualmente recogidos en una de nuestras grabaciones psicofónicas.

La cuarta experiencia vivida en este inquietante edificio vino ya avanzada la madrugada, hacia las 4:20 horas. Nuestro grupo se encontraba en la tercera planta. Habíamos dejado un micrófono sobre lo que, en su día, fue el tocador de la marquesa, en la segunda planta. Alguien tenía que bajar a recoger el material y me ofrecí voluntario. Bajé las escaleras y enfilé el corredor principal en dirección a los aposentos de la marquesa. Una linterna era mi única compañera.

De súbito comencé a oír, a escasos metros de mí, los jadeos lastimeros de una mujer, el llanto de una mujer que gemía y gemía con gran angustia. Entonces me paré en seco y alumbré con la linterna frente a mí: no había nadie. Me tuve que armar de valor y no dejarme vencer por el miedo. Mantuve la calma, gracias a Dios. Seguí caminando por la galería y aquel gimoteo no cesaba, iba delante de mí, a escasos metros.

Aquel llanto femenino era perfectamente audible, cercanísimo, y nada tenía que ver con el escuchado por todo el grupo hacia la 1 de la madrugada, que se escuchó algo más lejano. Un nuevo fenómeno sucedió entonces: empezaron a percibirse, a unos metros delante de mí, una sucesión de pasos acelerados. A juzgar por el sonido eran zapatos de tacón. Alguien caminaba a unos metros de mí pero yo no veía a nadie. Entré en la estancia donde se encontraba la grabadora, la cogí entre mis manos y velozmente, presa del desconcierto ante lo vivido, me reuní con mis compañeros y les referí lo ocurrido. ¿Qué había sucedido? A esas horas ya no quedaba nadie en todo el palacio, excepto los dos vigilantes que se encontraban en su puesto junto a dos preciosos pastores alemanes. ¿Gemidos? ¿Jadeos? ¿Llantos? ¿Taconeos? ¿Pero qué sucedía en ese lugar? Todavía hoy lo desconozco. Sólo puedo certificar la veracidad y autenticidad de los hechos que estoy refiriendo.

En nuestra estancia en la mansión realizamos diversas pruebas: un barrido fotográfico de todas las estancias y galerías, múltiples grabaciones en cinta magnetofónica para obtención de psicofonías, filmación en dos cámaras de video simultáneas, etc.

En lo referente a las psicofonías obtenidas aquella madrugada, los resultados fueron interesantes. A las 23:22 horas efectuamos una primera prueba en el palomar, donde se decía que encerraban a la niña Raimunda cuando venía del hospicio. Obtuvimos una voz resonante que dice: “Raimunda”, y un grito lejano. A las 00:07 h grabamos en la que se cree fue la habitación de la niña: ningún resultado. A la 1:12 h en la capilla: quedó registrado el llanto desgarrador de niño que he referido y una voz infantil que dice: “mamá”. A las 2:44 h efectuamos otra grabación, de nuevo, en la habitación de la niña: aparecen sonidos musicales. A las 3:48 h grabamos en el despacho del marqués: golpe sonoro y fuerte propinado a nuestro micrófono. Y a las 4:20 h la última grabación de la noche, en el tocador de la marquesa: una voz infantil que dice nuevamente: “mamá”, seguido de un leve lamento. Estos fueron, resumiendo mucho, nuestros resultados psicofónicos más sobresalientes de aquella noche en el palacio.

Pero la gran sorpresa de nuestra investigación en el lugar estaba encerrada en nuestras cámaras de vídeo. Transcurrieron ocho años hasta que nos percatamos de todo lo que contenían nuestras filmaciones. De todas las imágenes paranormales captadas por nuestros objetivos, podemos resaltar, en resumen, las siguientes:

1. Estando en el salón de baile y efectuando un barrido de la estancia, aparecen dos figuras humanas (hombre y mujer), en movimiento, como si se dispusieran a bailar. En este momento, surge, a la derecha de la imagen, una tercera figura espectral de hombre, vestido con camisa blanca, que irrumpe en la escena.

2. La aparición, sobre el suelo de marquetería de una de las habitaciones de la segunda planta, de un féretro con una rosa amarilla apoyada en la tapa de éste.

3. La filmación de una forma ectoplásmica que se materializó junto a uno de nuestros maletines de trabajo.

4. Esta escena resulta de lo más inquietante. Nos encontrábamos en el lugar escogido como “base”, en la segunda planta. En ese momento, ya avanzada la madrugada, sólo quedábamos nosotros cuatro en el edificio. Fernando Vázquez era el cámara. En la imagen, deberíamos aparecer Pedro Esteban, Enrique Muro y yo, pero también aparecen las figuras de dos personas más que nos observan.

Los dos vigilantes encargados de la custodia del inmueble en aquella noche, nos narraron ciertas experiencias vividas en la mansión. Uno de ellos, sobre todo, nos manifestó su miedo, a pesar de ir acompañado en todo momento por un esbelto pastor alemán que se mostraba inquieto y nervioso.

Nos confesaron que muchos de sus compañeros, tras ser destinados a vigilar el lugar y pasar una noche allí, pedían de inmediato el traslado. Incluso tuvimos conocimiento del caso de uno de los vigilantes que, tras experimentar ciertos fenómenos paranormales en el palacio, acabó en la consulta de un psiquiatra. Estos fenómenos, vividos por personas que pasaban, cada día, ocho horas entre sus paredes, reforzaron aún más los resultados y conclusiones de nuestra investigación.

El misterioso palacio fue visitado también por otros investigadores de reconocido prestigio: Germán de Argumosa, Antonio José Alés, José María Pilón, etc, quienes confirmaron, cada uno desde un ángulo de la investigación distinto, la realidad de la fenomenología paranormal.

Pasados los años y convertido el edificio en Casa de América, tuve la ocasión de hablar con un alto directivo de la Institución. Le pedí abrir de nuevo una investigación, solicitud que me fue denegada “por el impacto que los resultados podrían tener en la opinión pública”. Es comprensible. Lo que sí me confirmó, así como ciertos trabajadores que desempeñan su labor diariamente en la Casa de América, es que los fenómenos se siguen produciendo. Los trabajadores, y es lógico, quieren mantener en todo momento su anonimato y cuando me han contado sus “extrañas vivencias”, me han puesto como condición indispensable que jamás revele su nombre y sus apellidos. Y así lo he cumplido hasta el momento.

Las famosas grabaciones psicofónicas de Carmen Sánchez de Castro fueron un montaje y además mal hecho. Fue una actriz quien grabó aquellas pretendidas psicofonías, tal y como le confesó ella misma a un importante investigador de nuestro país y en su propia casa.

Las “voces” fueron un fraude, pero no así la leyenda de “casa encantada” del palacio. En sus habitaciones y estancias, a lo largo de sus corredores y galerías se producen fenómenos difícilmente explicables por la razón, hechos y sucesos que nos convirtieron, aquella noche, en testigos de lo insólito.


Santiago Vázquez es miembro de la Sociedad Española de Parapsicología, y miembro activo del Centro Español de Sindonología.

Es autor del libro "La Sábana Santa de Turín" y ha escrito para la revista "Más Allá", "Año Cero" y "Código X".

Dirige y presenta desde el año 1989 diversos programas de radio relacionados con el mundo del misterio.

Es miembro de la Federación de Profesionales de Radio y Televisión, estando acreditado y autorizado para desempeñar las tareas periodísticas que correspondan en ambos medios.

En octubre de 2005 dirige y presenta en Radio Intercontinental de Madrid el programa "Más allá de la realidad" (en su tercera etapa) (2005-2006).

Desde febrero de 2006 realiza una sección dedicada al mundo de la parapsicología, como comentarista y asesor en el programa Milenio3 de la Cadena SER y en el programa de televisión Cuarto Milenio, ambos dirigidos y presentados por Iker Jiménez.

En septiembre de 2006 comenzó a dirigir y a presentar el programa "Sexta Dimensión" en Radio Nacional de España (Radio 1 y Radio 5).

Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM)

yurei 27/06/2007 @ 13:36

¿Qué es exactamente lo que experimentan aquellas personas que han sobrevivido a una experiencia cercana a la muerte (ECM)?

Existen dos características fundamentales que deberíamos tener en cuenta. En primer lugar, aunque este tipo de experiencias tiendan a ceñirse a un modelo específico prototípico, la variabilidad de los elementos que las definen es enorme. En este sentido, parecen existir ECM más completas que otras. En segundo lugar, en la medida en que la persona profundiza en la experiencia y experimenta su «tronco fundamental», puede seguir «ramificaciones» muy diversas.

Durante las últimas décadas, un fenómeno se ha convertido en el centro de las discusión acerca de la supervivencia después de la muerte. Las experiencias cercanas a la muerte o ECM parecen proveer evidencia de la supervivencia en conjunto con las comunicaciones mediúmnicas y otros fenómenos relacionados, como es el caso de las apariciones de personas fallecidas.

Hasta el momento muchos pacientes han sufrido la llamada "muerte clínica" y tras ser declarados fallecidos por los médicos han regresado a la vida a los escasos diez, quince o más minutos. Según los estudios, las experiencias cercanas a la muerte tienen características similares, independientemente de la formación cultural, intelectual o económica de los pacientes y son independientes de la edad.Hasta incluso los niños, que no están todavía condicionados por ninguna idea concreta, y han sufrido una ECM, relatan los mismos hechos.
A lo largo de una experiencia cercana a la muerte se producen varias fases. La inmensa mayoría de los que han pasado por este trance describen de manera similar algunos de los pasos siguientes:

1.- Flotan sobre su cuerpo físico, observando todo el acontecimiento y perciben que poseen otro cuerpo. Suelen presenciar su cuerpo inerte en la cama o quirófano. Escuchan y ven cómo se les declara fallecidos.
2. Se van elevando y atraviesan por un oscuro túnel. A veces es un movimiento por una escalera o un vacío oscuro, el cual se traviesa con relativa rapidez y muchas veces con la sensación de estar flotando.
3. Aparece una figura hacia el final del túnel; es hermosa, blanca o transparente, tiene una cualidad intensamente amorosa. Algunas veces hay paisajes, voces o música.
4. El testigo se torna espectador, no siente dolor ni molestias, así que se siente distante de su cuerpo físico. Experimentan una sensación de paz interior.
5. Parece ser que los padres, y amigos difuntos son quienes vienen a su encuentro. Se encuentran con familiares o amigos anteriormente fallecidos, experimentando inmensa alegría. Todos hablan de las tareas que desarrollan en el mundo espiritual, de la necesidad de continuar estudiando, evolucionando, trabajando, y de que los lazos familiares no se rompen, más bien al contrario, se fortalecen
6. Puede ser una presencia o una voz que se identifica según las creencias religiosas de cada uno: Jesús, un ángel, Buda. En este momento se establece un diálogo sin palabras con este ser que parece conocer todo del moribundo. Ese ser divino les muestra los errores y aciertos de la existencia corporal.
7. Se presenta una revisión global pero integral de lo vivido. Asiste a la película de su existencia como espectador.
8. Finalmente, el sujeto, se ve delante de un obstáculo, un muro, una pared o una puerta, y toma conciencia brusca de que su hora todavía no ha llegado. Aunque suelen encontrarse con una paz y tranquilidad indescriptibles, comienzan a sentir que deben volver. Así también se lo indican sus acompañantes, recordándoles que todavía tienen asuntos pendientes por resolver en la vida y que deben regresar para cumplir con su tarea. La vuelta es normalmente desagradable. Los testigos pueden volver a la tierra por decisión propia o por ayuda de terceros y cuando regresan, muchos de ellos se sienten ligados a una misión urgente que deben realizar en la tierra. Otros experimentan efectos secundarios que cambian su perspectiva de la vida.

No todas estas fases se presentan en todas las ECM(como ya expresamos anteriormente), más bien son categorías generales que permiten definirla dentro de algunos parámetros, ya que la mayoría de quienes las han vivido tienen dificultad para dar una descripción.

A pesar de la vana insistencia de quienes se llaman a sí mismos "escépticos" y de la negativa de parte de la medicina, ninguna explicación puede aclarar la totalidad del desarrollo de los casos.

Psicoimágenes

yurei 11/03/2007 @ 22:42

psico09.jpgSe define así al resultado de un sencillo experimento mediante el cual es posible captar en una película de video, imágenes, rostros, etc., que en primera instancia no tiene una explicación lógica Para realizar una psicoimágen, se debe disponer de una cámara de video, un trípode, un televisor de cualquier tamaño y una video grabadora, (aunque también sirven otros metodos como una web cam conectada al ordenador).
Se conecta la salida de video a la entrada de línea de la videograbadora y la salida de esta a la entrada del televisor. De esta forma, la imagen presentada en la pantalla, es tomada por la cámara pasando por la grabadora, formando un circuito retroalimentado. Se produce entonces, una serie de contrastes, luces, sombras, formas nebulosas que pasan vertiginosamente en la pantalla del televisor; si movemos tanto el foco como el zoom de la cámara, obtendremos diferentes tipo de imágenes, hasta incluso el nivel de iluminación que exista en el ambiente cambiara considerablemente la forma de estas imágenes.
El televisor deberá estar en blanco y negro (sacado todo el color). Una vez obtenida una forma pareja con movimiento en la pantalla del televisor, se pone a grabar la videograbadora por un lapso de tiempo de aproximadamente 2 a 3 minutos. Se debe rebobinar la cinta y pasarla cuadro a cuadro, observando en forma detenida cada uno de estos fotogramas a fin de encontrar "algo raro". Generalmente, en todos los casos en que hemos realizado una psicoimágen hemos encontrado "algo" parecido en mayor o menor grado a un rostro humano. Simplemente con modificar parámetros del televisor como ser brillo y contraste, trataremos de mejorar la imagen a fin de su mejor observación.
Según experiencias realizadas, el tipo de luz empleada no ejerce efecto alguno sobre estas psicoimagenes, lo que si ejerce una fuerte influencia es el nivel de luz imperante en el ambiente donde se efectúa la experimentación, ya que un mayor o menor grado de iluminación, provoca que la luz tomada por la cámara sea diferente y en consecuencia, lo será la transferida al televisor. Un detalle importante a tener en cuenta, es que cuando reproducimos en un equipo de video del tipo hogareño, el avance cuadro por cuadro no es tal, sino que avanza de a 3 o 5 cuadros a la vez, de esta forma, perdemos imágenes y solo visualizamos parte de lo que esta grabado. Para mejorar esto, es conveniente rebobinar la cinta y pasarla nuevamente varias veces.

A continuación expongo el reportaje del programa "La otra realidad" del dr. del Oso que es muy explicatiba sobre todo la parte de Pedro Amorós.

Actualmente, con el avance de la tecnología, es posible tratar estas imágenes en forma digital por medio de los ordenadores personales, esto simplifica mucho el trabajo de avanzar cuadro a cuadro y nos permite al mismo tiempo, poder procesar el o los fotogramas que contengan información de relevancia y transferirlos a un archivo o impresora. En la gran mayoría de los casos, la interpretación de dichas imágenes varia según el televidente. Desde el punto de vista de la electrónica, puedo decir que técnicos en la materia, afirman que es imposible que una imagen ya sea colocada entre la cámara y el televisor o como se supone plasmada mentalmente entre ambos, pueden entrar en "foco" y ser captada por la cámara de video. Asimismo, tomando como suposición que sea una persona la que "plasme" esta imagen en la cinta de video por medio de capacidades psi, le resultaría imposible codificarla y armarla de una manera comprensible al aparato de video; a diferencia de lo que ocurre en una psicofotografía en la cual si es probable plasmar una imagen de origen mental.

Algunos experimentadores, afirman haber logrado espectaculares psicoimagenes grabando directamente con la cámara sobre la pantalla de televisión colocada en algún canal que no tenga transmisión, esto, hace desde el punto de vista técnico, que pueda introducirse en el aparato de televisión cualquier señal ya sea de televisión por aire o por cable sin conexión alguna y presentarse como un "fantasma" siendo simplemente una señal de televisión, que se induce en el televisor por causas totalmente normales. Hay que tener mucho cuidado y utilizar los elementos apropiados al igual que requerir el auxilio de personas capacitadas en el campo de la electrónica a fin de reunir información suficiente antes de dar por real algo que no lo es.

Si le buscamos una explicación sin tener en cuenta lo relatado anteriormente, podríamos decir que son imágenes del "mas allá", pero lo importante es seguir investigando y descartando todos esos factores conocidos para estar mas lejos de un error y mas cerca de un posible fenómeno paranormal.


Ouija

yurei 27/02/2007 @ 23:22

Ouija

El mal llamado "juego" de la ouija o también llamado "El telégrafo de los muertos" proveniente del francés oui-Si y del alemán ja-si.
En el 540 a.C. Pitágoras utilizaba un artefacto similar para enseñarles a sus "alumnos" y explicarles lo que ocurría.
Para empezar debemos tener un tablero con el abecedario los números del 0-9 Si No y adiós.
El tablero no tiene por que ser comprado ni nada por el estilo le podemos realizar nosotros mismos con un trozo de madera y con unos papeles. Y también debemos tener, más comúnmente, un vaso aunque también pueden servir otras cosas (monedas etc..).
El número mínimo para hacer la ouija para mi gusto serán de 3 o cuatro personas aunque también pueden ser más, menos no, y mucho menos hacerlo uno solo, hecho que refleja una obsesión que te impide hacer nada sin consultar la ouija previamente.
Quiero dejar claro que la ouija no es algo peligroso aunque ahora matizaré algunos casos.
La ouija solo deben realizarlas aquellas personas con una madurez mental eso no quiere decir nada respecto a las edades cada cual sabe como es. Por lo que en ningún caso debe realizarlo personas que se puedan obsesionar con la ouija, esto es muy importante NO HAY QUE OBSESIONARSE.
La ouija no hay que tomarla como un juego simplemente eso ay que mirarla desde un punto de vista de la investigación, no quiere decir que si no eres un científico no puedas ni mucho menos.
A la hora de comenzar la sesión no se tiene que tener ningún tipo de miedo esto también es muy importante, si piensas que te saldrá el diablo o algún espiritu malgino que te atormentará eso es precisamnete con lo que te comunicaras, mientras que si piensas en un "espiritu" bueno no obtendras nada más que eso así de sencillo.
Seguramente abreis oido que es bueno que alla un medium enrte los participantes pero para mi no es necesario, para mi lo importante es que alguien del grupo sea la voz cantante, también aconsejaria antes de realizar una primera sesión ouija leer y leer y leer mucho acerca de la ouija y a poder ser tener alguien las primeras veces que te diga, "no tranquilo eso es por tal" "no agais caso de eso" etc.
Evita las preguntas del tipo ¿Moriré pronto? ¿Existe Dios?.
Jamás empieces una sesión con miedo.
No te creas o te tomes en serio todo lo que oigas o veas.
Y si eres creyente de todo tipo de esas cosas de velas y aromas yo te diria que encendieses una vela blanca y pusieras unos aromas agradables y si quieres música relajante de fondo. Y nunca enciendas una vela negra.
Tu mente debe pensar en cosas agradables.
Si conectas con supuestamente un demonio el diablo o cualquier cosa del tipo cojes tranquilamente das la vuelta al vaso y acabas.
Piensa que la ouija es un instrumento telepático y concectes con quien conectes estará a miles de km de ayi o quiza en otra dimesión o etc.
No hay necesidad de convocar a cosas que no queremos saber de ellas y que no las conocemos (demonios, etc...) por lo que si no piensas en ello no hay ningún tipo de peligro razonable más que la sugestión y la obsesíon o la veracidad que cada cual quiera darle a la ouija.

Biblioteca del Misterio.